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| LOS AGUJEROS
NEGROS DEL 11-M |
Con este
título el domingo 18 de Abril de 2004 se abría el reportaje
de investigación del diario español "El Mundo"
sobre el peor atentado perpetrado nunca en Europa: la voladura casi
simultánea de cuatro convoyes de la red ferroviaria de cercanías
en Madrid con trece artefactos explosivos, el pasado 11 de Marzo.
El autor, Fernando Múgica, arroja trascendentales revelaciones
sobre esta matanza que se cobró la vida de 192 personas e hirió
a 1.450 más. Transcribimos en su integridad el contenido, cuya
versión original puede consultarse en la edición digital
del periódico:
http://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/19/enespecial/1082356558.html
Se añaden diversas acotaciones a pie de página que aportan
información adicional aclaratoria sobre determinados conceptos
para los internautas de fuera de España. Cada número
enlaza hacia su definición.
(Copyright del reportaje propiedad de El Mundo, 2004). |
LOS AGUJEROS
NEGROS DEL 11-M
Una versión policial repleta de incongruencias |
FERNANDO
MUGICA
MADRID.- Han pasado ya 39 días desde los trágicos acontecimientos
del 11-M. Un tiempo prudencial como para que, dejando a un lado los
inevitables impulsos emocionales que provocaron los atentados, reflexionemos
sobre los datos revelados hasta ahora por los investigadores y, ante
todo, sobre nuevos elementos que ponen en duda muchas de sus conclusiones.
EL MUNDO ha conversado, durante este tiempo, con fuentes de los distintos
cuerpos de seguridad del Estado, testigos cercanos a los detenidos
y analistas de varias embajadas para elaborar un laborioso puzle que
abre horizontes inquietantes.
En los días previos a las elecciones se preparaban, en secreto,
golpes de mano espectaculares contra la cúpula de ETA [1].
Durante el 11-M, y en los días posteriores, se manipularon
informaciones, se desviaron pistas, se ocultaron datos vitales para
el esclarecimiento de los hechos. Son los agujeros negros de unas
jornadas que cambiaron, de una forma drástica e imprevisible,
el rumbo político del país. Las flagrantes incongruencias
de lo que hasta ahora se ha conocido deben dejar paso a la exigencia
ineludible de que se llegue hasta el fondo de la verdad de todo lo
que sucedió.
El 10 de marzo, miércoles, el Gobierno de José María
Aznar está muy tranquilo. Sabe por todas las encuestas que
cuatro días después va a ganar las elecciones. El propio
Felipe González lo declara en un círculo de íntimos
esa misma tarde: "No tendrán la mayoría absoluta,
pero van a ganar las elecciones".
Al presidente le tienen preparado un regalo de fin de curso. Sus colaboradores
más próximos saben que para él, la lucha contra
ETA ha sido uno de los ejes centrales de su actuación. Por
eso, las Fuerzas de Seguridad le van a dar una gran satisfacción
que a la vez servirá como una última catapulta electoral
para arrasar en los comicios: la captura, de golpe, de toda la cúpula
de la banda y de prácticamente todos sus comandos operativos
conocidos.Aznar podrá así, dentro de su último
mandato y por un margen de un par de días, cumplir con una
de sus promesas más solemnes: acabar con el grueso de la organización
terrorista.
Se ha elegido cuidadosamente la fecha del gran golpe: la noche del
viernes 12 de marzo, justo en el momento en que el país abandona
la campaña electoral para sumergirse en la jornada de reflexión.
Los agentes de campo están cada uno en su puesto vigilando
a los terroristas. El secreto de la operación es absoluto.
Las Fuerzas de Seguridad han trasladado al Gobierno, en las últimas
semanas, su preocupación al considerar que ETA puede intentar
un atentado salvaje que irrumpa de forma determinante en la campaña
electoral. En este sentido, se han analizado hasta la saciedad los
intentos de la banda por volar trenes en la estación madrileña
de Chamartín coincidiendo con la tarde de la Nochebuena última.
Hay detalles de Inteligencia que indican que es muy posible la utilización
de mochilas. Los dos jóvenes capturados en una carretera comarcal
de Cuenca con una furgoneta en la que transportaban 500 kilogramos
de explosivos, Irkus Badillo y Gorka Vidal, han declarado que ETA
les había ordenado la colocación en la estación
de esquí de Baqueira Beret, en las últimas Navidades,
de 12 bolsas y mochilas con explosivos para que explotaran de una
forma coordinada. Tras observar el terreno desistieron de la acción.
Todos han dado por supuesto que la Guardia Civil está detrás
de la captura en una operación de seguimiento de la furgoneta
desde Francia, pero no es cierto. Aunque parezca imposible, ha sido
una detención casual. Eso quiere decir que no tienen a los
nuevos comandos jóvenes tan controlados como creían.
¿Para qué pueden querer 500 kilos de explosivos en Madrid
el 28 de febrero si no es para destrozar las elecciones? |
| Teléfonos
móviles |
También
les preocupan los teléfonos móviles. En la estación
de San Sebastián, los servicios especiales de la Guardia Civil
habían encontrado semanas antes lo que calificaron como una
bomba cebo. No se trataba de una trampa destinada a destrozar a quienes
intentaran desactivarla. Por el contrario, era un artefacto inofensivo
pero que tenía como iniciador un teléfono con dos cables,
uno rojo y otro azul.
ETA ha intentado desde hace tiempo utilizar teléfonos para
cometer sus atentados. Así lo hicieron en el cementerio de
Zarautz, el 9 de enero de 2001, cuando se encontraban reunidas muchas
personalidades junto a la tumba del concejal del PP José Ignacio
Iruretagoyena, asesinado tres años antes. Los últimos
informes de Inteligencia en poder del CNI [2]
explicaban con detalle las pruebas de ETA para utilizar teléfonos
móviles como iniciadores de bombas.
Informes anteriores detallaban que los terroristas no habían
conseguido subsanar técnicamente un desfase entre el momento
de la decisión de activar el explosivo y la explosión,
un corto intervalo de tiempo que a veces era de unos simples segundos.
Pero el último informe era categórico: al fin habían
logrado la simultaneidad. Los teléfonos móviles ya eran
operativos para ETA. Presumiblemente, en el próximo gran atentado
sería el sistema utilizado por los asesinos.
En la mañana del 11 de marzo se produce un enorme desconcierto.
Es importante la coordinación entre las Fuerzas de Seguridad
y el Gobierno en funciones. Llegan las primeras noticias del atentado
y con ellas los datos de que, al parecer, se han empleado teléfonos
móviles para hacer estallar al menos 10 o 12 mochilas y bolsas
en los trenes próximos a la estación de Atocha. Por
los datos aportados anteriormente, todos piensan en ETA. Se envía
inmediatamente al norte la orden de que los agentes operativos den
noticia de los objetivos que están siendo estrechamente vigilados
para la macro operación preparada para el viernes por la noche.
Los informes van llegando y el desconcierto aumenta. Todos los etarras
están en su sitio. Ninguno de los vigilados ha podido ser el
autor de la masacre. Muchos recuerdan la furgoneta detenida en Cuenca
y al comando que surge de la nada.
En ese momento de máximo desconcierto, sucede algo que provoca
que el Gobierno cometa el mayor error de su mandato. Comienza la trampa.
Un miembro de los Cuerpos de Seguridad envía por teléfono
y desde el mismo lugar de los hechos la primera valoración
del explosivo. Siempre de viva voz y sin que nadie ponga todavía
nada por escrito se nombra la palabra mágica: Titadine. Es
el fabricante de una modalidad de dinamita que utiliza habitualmente
ETA.
La palabra se extiende entre los que tienen algo que ver con el caso
y los primeros informes que llegan a la Policía Nacional, la
Guardia Civil, el CNI, el Gobierno de la nación y el Gobierno
vasco. El error al transmitir el informe sólo puede ser intencionado.
Ningún experto policial, y menos los especialistas en desactivación
de explosivos, podrían confundir Titadine con Goma 2. Los olores
que provocan ambas sustancias son tan diferentes como un plátano
y una pera. Pero en los primeros momentos de confusión, téngase
en cuenta que a esa hora de la mañana ni siquiera se sabe aún
el número de víctimas, produce un efecto multiplicador
demoledor. Esos primeros indicios son los que le hacen pronunciar
a Ibarretxe [3]
aquel discurso tan precipitado en el que, con una cara de enorme preocupación,
arremete contra ETA después de considerar como un hecho cierto
que han sido ellos los autores. El Gobierno también cae en
el mismo error.
Aquí juega un papel determinante Arnaldo Otegi, parlamentario
de Sozialista Abertzaleak [4],
que insinúa a una radio local del País Vasco, Herri
Irratia, que lo primero que le ha venido a la cabeza es que "el
Estado español mantiene fuerzas de ocupación en Irak".
La pista radical islamista se pone así en marchapoco después
de las 10 de la mañana. Pero Otegi sólo trata de ganar
tiempo. |
| Otegi miente |
A las 13.00
horas volverá a reafirmar esta idea para salir al paso de las
primeras declaraciones del ministro del Interior, Ángel Acebes,
que defiende con rotundidad la autoría de ETA.Otegi no contempla
"ni como mera hipótesis" que ETA pueda ser la autora
de los atentados de Madrid. Pero está mintiendo y el presidente
del Gobierno a esas horas ya lo sabe.
Las Fuerzas de Seguridad tienen constancia de una conversación
que el propio Otegi ha mantenido con alguien de su entorno antes del
mediodía -dos horas más tarde de sus primeras declaraciones
exculpatorias para ETA- y en la que muestra su desconcierto, su miedo,
su total estupor: "Si sale alguien por ahí (se refiere
a alguien de los suyos) reivindicando esto, estamos perdidos definitivamente.
Yo tengo que saberlo cuanto antes porque si es así no puedo
volver a mi pueblo. Tengo que marcharme cuanto antes. Necesito saberlo".
Lo que el Gobierno no conoce es que ya en esos momentos se han puesto
a trabajar duramente un grupo de mandos policiales y algunos agentes
del CNI, de la cuerda más dura y leal al partido socialista,
para informar a sus dirigentes de todos los detalles que puedan conducir
la situación en beneficio propio. Son los mismos que consiguen
que cambie de manos la investigación y que la controlarán
desde ese momento.
Se forma un equipo hermético que deja de lado a la Guardia
Civil y que ralentiza las informaciones que se pasan al CNI. Llaman,
sin embargo, cada pocos minutos a una célula del PSOE [5]
que obtiene así información privilegiada, lo que les
permite montar una estrategia eficaz contra el Gobierno. Saben que
éste sigue empeñado en la tesis de ETA y permanecen
callados para que Aznar, Rajoy [6]
y Acebes [7]
se metan ellos solos en la trampa.
A la vez, comienzan a darse a conocer, a cuentagotas, detalles que
marcan un camino a la opinión pública. En la misma mañana
del 11-M aparece una misteriosa furgoneta blanca. Un portero ha visto
a tres sospechosos, con la cara y la cabeza cubiertas, junto a una
furgoneta blanca marca Renault, modelo Kangoo. Uno de ellos llevaba
una bolsa y se ha dirigido hacia el tren, en torno a las siete de
la mañana, en la estación de Alcalá de Henares.
Se dice en un primer momento que la furgoneta no tiene huellas, más
tarde aparecerá, en el transcurso de los siguientes días
de la investigación, una huella de un joven marroquí
a quien pronto se acusará de ser uno de los autores materiales
de los atentados, Jamal Zougam. Este podría ser el hombre que
vio el portero con una bolsa entrar en la estación de Alcalá
de Henares.En su entusiasmo, el testigo relata a la policía
que era un hombre alto, como de 1,90 metros, muy fuerte. Zougam apenas
sobrepasa el 1,60 de estatura. |
| El PSOE informado |
Miembros
del PSOE, avisados por su gente en la policía, saben desde
la mañana de la existencia de la furgoneta, antes incluso que
el propio CNI. La Inteligencia española no conoce, a la hora
de redactar uno de los informes que el Gobierno en funciones desclasificaría
días más tarde, ni siquiera la existencia de esa furgoneta,
matrícula 0576 BRX. Se dice que su dueño presentó
una denuncia por desaparición del vehículo unos días
antes, el 28 de febrero, y que fue robada frente a su domicilio en
el populoso barrio de Cuatro Caminos de Madrid. Cuando la encuentran,
conserva las placas de matrícula originales y los expertos
determinan que se ha utilizado sin forzar nada y con llaves originales.
Al dueño le desapareció todo el manojo de sus llaves
hace casi un año. Es falso que viva en Cuatro Caminos. Su domicilio,
como figura en la propia denuncia, está en una calle con nombre
de vegetal de la localidad de Torrelodones.
En la revisión de la furgoneta se tarda las horas suficientes
como para que el Gobierno se meta un poco más en la trampa
de la autoría de ETA. Se da la excusa de que la policía
no tiene Tedax [8]
libres. Todos sus especialistas en explosivos están ocupados
en los lugares de los atentados. Pero lo que no dicen es que la Guardia
Civil ofrece sus servicios de Tedax y son rechazados de forma categórica.
Muy avanzada la tarde, y a pesar de que un perro-policía ha
demostrado horas antes lo contrario, se da a conocer que se han encontrado
restos de explosivos. Incluso se habla de un cartucho de 125 gramos
de dinamita Goma 2 Eco. No es cierto. El perro que se empleó
para el reconocimiento no se comportó como lo hacen invariablemente
cuando encuentran explosivos, con inmovilidad absoluta. En la furgoneta
no había explosivos cuando la policía la precinta en
Alcalá. La furgoneta es trasladada primero a la Brigada Provincial
de Información en la calle Tacona de Moratalaz. Desde allí,
a las 14.14 horas, se lleva a las instalaciones de la Comisaría
General de Policía Científica, ubicadas en Canillas.
Los funcionarios de la comisaría de Alcalá no habían
detectado explosivos en su inspección ocular. Es en Canillas
donde se encuentra, debajo de uno de los asientos delanteros, una
bolsa con siete detonadores de distinto tipo y fecha.
Pero la noticia de la jornada, la que hace que todo dé un vuelco
definitivo, es la aparición de una cinta de audio con versos
del Corán. Comienza a asomar así lo que un veterano
investigador de la policía ha definido como el cuento de Pulgarcito,
alguien que encuentra el camino porque previamente ha dejado las piedrecitas
blancas que le indican el mismo. En la furgoneta hay también
una casete en árabe -junto a otras de Plácido Domingo-
pero lo que nadie dice es que la cinta, grabada en Arabia Saudí
e interpretada por un cantante, corresponde a unos versos de iniciación
al Corán, algo que no cuadra en un peligrosos y fanáticos
terroristas islámicos.Es como si en manos de unos terroristas
integristas católicos del IRA se encontrara un librito de iniciación
al Catecismo.Pero el efecto mediático ya se ha producido.
Una hora más tarde se da a conocer la reivindicación
de un grupo islamista, las Brigadas Abu Hafs Al Masri, que ha mandado
un e-mail a un periódico británico en lengua árabe,
Al Quds Al Arabi.Los especialistas no le dan ningún valor como
demuestra, con sólidos argumentos, otro de los documentos del
CNI desclasificados.Los que firman la autoría son un grupo
que en los últimos meses ha reivindicado todo lo imaginable,
incluidos los últimos apagones de Nueva York. En los días
siguientes se producen hasta siet reivindicaciones diferentes de,
al menos, cinco grupos organizados, procedentes de cuatro países
diferentes. |
| Tenemos
otra bomba |
Otra pista
clave irrumpe de pronto en el panorama. A las dos de la madrugada
del viernes, miembros de la comisaría de Vallecas llaman a
los Tedax después de haber encontrado una bolsa que contiene
una bomba. No es la única que no ha explotado a lo largo del
jueves.
En la mañana de los atentados aparecen al menos tres más
en las cercanías de la estación de Atocha y en la de
El Pozo. En todos los casos los artificieros optan por destruirlas
inmediatamente.Se vuelan por los aires de esa manera pistas materiales
que parecen imprescindibles para el esclarecimiento de los hechos.
Un joven policía municipal relata su hallazgo muy pormenorizadamente.Es
un novato que apenas lleva un año de servicio. Jacobo Barrero
cuenta cómo encontró debajo de uno de los asientos del
segundo piso de uno de los trenes afectado por las explosiones una
mochila negra. Cuando la abre, casi le da un síncope. Ve un
teléfono del que salen dos cables, "uno rojo y uno negro",
que están conectados a una fiambrera redonda de color naranja.
No habla en ningún momento de cartuchos. Corre hasta una tapia
cercana con la bolsa y llama muy nervioso a sus superiores. No le
hacen demasiado caso y decide volver a intentarlo, esta vez con la
Policía Nacional.Atienden su aviso y envían a los Tedax.
Varios expertos en la materia no entienden todavía por qué
decidieron volar la bolsa. "Un simple chorro de agua podría
bastar para inutilizarla, sobre todo sabiendo que a pesar de los traqueteos
a los que le sometió el agente que la había encontrado
no se había activado". El caso es que aquella mañana
destruyen esa y el resto de las mochilas que no habían explotado.
En el aire quedó un olor picante muy intenso, nada que ver
con el Titadine cuyo nombre tanto había despistado en un primer
momento.
Pero vayamos a la madrugada del viernes. A las 2.40 horas, y a requerimiento
a través de una llamada de los policías de servicio,
los Tedax, llegan a la comisaría de Vallecas para inspeccionar
una bolsa azul, con asas de cuero. En su interior hay una masa gelatinosa,
unos 10 kilos, de lo que luego se averiguará que es dinamita
Goma 2 Eco, de la fabricada por Explosivos Riotinto, unida a un detonador
eléctrico marca Riodets, fabricado en Galdakano, Vizcaya, como
los encontrados en la furgoneta blanca. Mezclados con el explosivo
hay un kilo aproximado de clavos y tornillos.
Al día siguiente, se da a la prensa la versión de que
alguien en la comisaría de Vallecas se había percatado
del contenido de la bolsa por casualidad, después de que sonara
un teléfono móvil en su interior. Se ha publicado que
la bomba no había hecho explosión a las 7.20 horas en
el tren porque los terroristas se habían confundido al colocar
la hora del despertador que tenía que activar el mecanismo.
Pusieron la hora en PM en lugar de AM. No es cierto. De serlo, hubiera
estallado a las 7.20 horas de la tarde, y no fue así. |
| La mochila
trashumante |
La realidad
es que esa bolsa dio teóricamente vueltas por Madrid durante
muchas horas sin que nadie se percatara de ella. Algunas versiones
dicen que fue trasladada hasta Ifema [9]
con el resto de las pertenencias que se encontraron y que nadie había
reclamado. Lo único que se sabe es que alguien llamó
desde la comisaría de Vallecas a los Tedax a las 2.00 horas
de la madrugada del viernes para que se hicieran cargo de ella.
La relación con los trenes es meramente circunstancial. Cualquiera
podía haberla colocado en Ifema. La bolsa esta vez, contraviniendo
lo que la policía había hecho hasta ese momento con
las mochilas bomba que habían encontrado intactas, no es destruida.
Los Tedax quieren deshacerse de ella y es un comisario jefe quien
se lo recrimina mientras uno de sus inspectores (Protección
Ciudadana) se ofrece voluntario para neutralizarla. Sea como fuere,
figura las 5.12 horas como el momento en que es desactivada, en un
parque cercano. Es así como se obtienen todas las pistas que
llevarán a los investigadores a las primeras detenciones.
Es sorprendente que en las imágenes policiales tomadas del
contenido de la bolsa no aparece ningún tipo de cartucho de
dinamita. Sólo hay una masa gelatinosa de explosivo, un teléfono
móvil con dos cables incrustados, una batería para el
teléfono y, por supuesto, la tarjeta del móvil. Las
fotografías son publicadas por la cadena de televisión
estadounidense ABC y pueden ser contempladas por cualquiera en su
página de Internet.
Aquí viene uno de los episodios más curiosos de toda
esta historia. La tarjeta del teléfono lleva a los investigadores
hasta un hombre de raza gitana que es quien ha contratado con Amena
ese número.Descubren así que la tarjeta está
clonada y que el teléfono lo ha vendido una pareja de comerciantes
indios en su establecimiento.¿A quién? A Jamal Zougam,
un trapisondista marroquí de poca monta que tiene un locutorio
muy popular en Lavapiés. Precisamente se dedica a comerciar
con tarjetas de móviles, entre otras cosas.Es un viejo conocido
de la policía y de los servicios secretos de medio mundo.
Los franceses enviaron en 2001 una comisión rogatoria relacionándolo
con Maher y Contelier, dos activistas vinculados a la organización
Ansar al Islam. La policía registró en aquella ocasión
su domicilio sin encontrar nada raro. Se trata de un hombre marcado.
Es uno de los 300 marroquíes a los que el servicio secreto
da un repaso de vez en cuando por si está haciendo algo peor
que robar con los teléfonos. Su nombre aparece en el sumario
del juez Garzón por el 11-S y en las agendas de Abu Dahdah,
que está en la cárcel como responsable de la célula
de Al Qaeda en España.
En la tarde del viernes los investigadores que han apostado por la
pista de ETA sienten alivio cuando les cuentan que han encontrado
una tarjeta de teléfono en la mochila que no explotó
y que es de fabricación francesa. Creen que el rastreo de esa
tarjeta les va a llevar hasta San Juan de Luz. Por eso, agentes del
CNI llaman a sus fuentes para comunicarles que la pista de ETA cobra,
de nuevo, una gran fuerza y que es la más fiable, a pesar de
todos los demás indicios. Acebes sale de nuevo en televisión
esa tarde y sonríe para sus adentros convencido de que pronto
va a poder demostrar que la pista etarra es la verdadera. |
| No es Al
Qaeda |
Los expertos
en terrorismo islamista han aportado además dos nuevos datos
que consideran claves a la hora de descartar a Al Qaeda: esta organización
nunca reivindica sus atentados hasta después de un mes y medio
de que los haya cometido y, sobre todo, jamás han robado una
furgoneta, como la blanca que se encontró con la casete con
versos del Corán, para una de sus acciones armadas. La compran
o la alquilan.
Pero el viernes a las 12 de la noche, cuando todavía los gobiernos
británico e italiano comunican a Madrid que en su opinión
la autoría es de ETA, la tarjeta del móvil no lleva
a ETA sino a Zougam. Los islamistas pasan a primer plano y ya nadie
se atreve siquiera a insinuar la posibilidad de que ETA esté
involucrada.Hace ya horas que por puro sentido común se ha
paralizado la operación, preparada para esa noche, para detener
a toda la cúpula etarra.
La juez francesa antiterrorista Le Vert llama a una alta personalidad
del PSOE para advertirle de que los expertos franceses descartan a
ETA. Un camarero que se encuentra sirviendo la mesa donde se recibe
la llamada cuenta que, en ese momento, uno de los comensales pide
el champán más caro de la casa y dice "¡Hemos
ganado las elecciones!".
Dos horas y media más tarde, como consta en la fecha y hora
de algunos de los e-mail que se difunden, comienza a propagarse la
idea de que el Gobierno miente y de que hay que ir a pedir cuentas
a las sedes del PP [10].
Pero sobre el terreno, no sólo están los investigadores
españoles. |
| El enfado
israelí |
Agentes
de muchos servicios secretos occidentales se mueven con rapidez e
intercambian informaciones. Los estadounidenses están muy enfadados.
A través del Departamento de Estado han solicitado, hasta en
ocho ocasiones y de una manera formal, que se acepte a agentes del
FBI en las tareas de investigación. Son rechazados sistemáticamente.
Lo peor es que Washington ha advertido en los últimos meses
a España de la necesidad de reforzar las medidas de seguridad
ante la eventualidad de un gran atentado en Europa.En Gran Bretaña,
en Alemania, en Francia, en Italia se toman medidas excepcionales.
Se suprimen vuelos y se hace ostensible la presencia de militares
en aeropuertos y estaciones. En España no sucede nada de eso.
En la embajada de Israel, hubo una actividad frenética durante
el 11-M. Su enfado era más profundo que el de los americanos.Desde
hacía exactamente un año habían informado a las
autoridades competentes en materia de seguridad españolas de
que integristas islamistas preparaban en Madrid un gran atentado.
No son informes difusos sobre una amenaza inconcreta. Al menos en
10 ocasiones, agentes de la seguridad israelí se lo han hecho
saber a sus homólogos españoles.
En los últimos encuentros aumenta la tensión. Jerusalén
cree saber que los terroristas, que están sobre el terreno
hace tiempo, tienen ya el material suficiente para una gran masacre.
Está todo listo y sólo falta la orden de llevarla a
cabo. Creen que será contra la comunidad judía en España.
Los agentes israelíes sienten un profundo malestar por la nula
capacidad receptiva de sus interlocutores. La última advertencia
seria se la hacen exactamente tres semanas antes de los atentados
del 11-M. La actitud de indiferencia por la información aportada
que detectan en sus interlocutores les hace sentirse tan incómodos
que sugieren a sus superiores que lo más conveniente sería
no insistir para no enturbiar las relaciones entre ambos grupos.
Los españoles sólo se tomarán en serio la advertencia
a toro pasado, cuando descubren entre los papeles rescatados del piso
de Leganés donde murieron siete terroristas planos y datos
concretos para realizar un gran atentado durante una concentración
en el cementerio judío de Hoyo de Manzanares.
A pesar de todas las consideraciones anteriores, los atentados de
Madrid pillan a los israelíes por sorpresa. Los primeros detenidos
no pertenecen a las células que ellos están siguiendo.
Pero lo que más les llama la atención es el hecho de
que los investigadores españoles no acepten su ayuda.
En Israel se encuentran los mejores especialistas en medicina forense
relacionados con terroristas suicidas. Tienen una enorme experiencia
en casos similares a los atentados del 11-M, no en vano han tenido
que sufrir 1.000 muertos en atentados parecidos en los últimos
cuatro años. Por eso son capaces de saber rápidamente
si en los atentados han intervenido kamikazes. Tras las explosiones
de Madrid pretenden volar desde Tel Aviv varios de estos especialistas
para colaborar en la investigación. |
| Falsos 'kamikazes' |
Pero la
policía española, que ya ha rechazado a los estadounidenses,
rechaza también a los israelíes. Y eso, a pesar de algunos
rumores del primer día en los que se difunde la noticia de
que puede haber restos de kamikazes entre las víctimas. En
realidad se trata de una simple confusión, para algunos intencionada.
En Ifema recogen y separan los restos de las víctimas. Las
bolsas de plástico contienen signos de colores para organizar
mejor la identificación. Hay tres bolsas aparte con restos
que nadie es capaz de atribuir a una persona concreta. Hay incluso
trozos de cuerpos de gente que está con vida en los hospitales.
Esas tres bolsas dan lugar a los rumores difundidos por medios de
comunicación y que luego quedarían desmentidos. El propio
Zapatero hace llamadas en las que afirma que ya han encontrado restos
de kamikazes y que el Gobierno lo oculta.
Días más tarde y ya con la investigación avanzada,
los especialistas israelíes no comprenden como el CNI y el
resto de los Cuerpos de Seguridad españoles no fueron capaces
de detectar ningún signo de que algo iba a suceder relacionado
con los círculos islamistas y sin embargo, en un tiempo récord,
han sido capaces de desentrañar la trama y detener a los autores.
Tampoco consideran verosímil el hecho de que instigadores,
organizadores, proveedores de material y ejecutores sean un mismo
grupo, mezclado entre sí, que dejan pistas comunes como los
números apuntados en las agendas y las llamadas cruzadas de
los móviles. Nunca ha sucedido algo así.
Los terroristas islamistas forman células herméticas,
perfectamente impermeables. Los ejecutores no tienen nada que ver
con los que organizan la logística, los que proveen el material,
los que lo financian, los que determinan los objetivos o los que idean
los atentados. En el caso de Madrid se rompe el modus operandi.Además,
saben por propia experiencia que nunca utilizan delincuentes comunes,
ni personas que ya estén marcadas o fichadas por la policía
y menos a confidentes policiales. Tampoco se fían jamás
de la ayuda que puedan proporcionar personas que no pertenecen a la
comunidad islámica.
La investigación avanza tan rápida que inmediatamente
aparece el proveedor de los explosivos. Dicen que han llegado a él
a través de los envoltorios de los cartuchos de dinamita encontrados
en la mochila desactivada. Pero eso, según los técnicos
es materialmente imposible.
De hecho, en torno al ex minero, José Emilio Suárez
Trashorras, de 27 años con baja laboral permanente, se hacen
un sin número de afirmaciones que se difunden a bombo y platillo.
Se dice que tiene ascendencia marroquí, antecedentes penales,
y que se puso en contacto en la cárcel con presos marroquíes.
También que es traficante de armas y que se vio en un bar de
Avilés con los participantes en los atentados de Madrid. Una
publicación se recrea con la escena en la que José Emilio
lleva una noche hasta una pequeña explotación minera
a los terroristas, les abre las puertas y les dice "llevaos lo
que queráis". Ninguna de las afirmaciones mencionadas
es cierta. |
| Ex minero
fantasma |
José
Emilio no es de ascendencia marroquí, ni tiene antecedentes
penales, ni ha estado en la cárcel en contacto con presos marroquíes.Sus
vecinos y ex compañeros de trabajo lo definen como un joven
perturbado mentalmente, un simple "tonto de baba". Sólo
tiene antecedentes por trapicheo de droga y la sospecha de que traficaba
con dinamita, algo que nunca se le ha podido probar. En junio de 2001,
y dentro de una operación antidroga denominada Pipol, fue detenido
junto a su cuñado, un vendedor de coches usados.En un garaje
de la calle Eloy Fernández de Avilés encontraron, dentro
de un vehículo, una cantidad importante de hachís, 100
detonadores y 16 cartuchos de dinamita Goma 2 Eco, de 125 gramos cada
uno. El juicio por estos hechos aún no ha salido. Nadie ha
podido demostrar la implicación del ex minero. Lo más
que ha reconocido éste tras su detención actual, es
haber proporcionado a unos marroquíes detonadores, algunos
de ellos con bastante antigüedad. Luego implica a su cuñado,
Antonio Toro, que está harto de sacarle de apuros, pero éste
queda en libertad después de un interrogatorio. El dueño
del bar de Avilés donde dicen que se ha reunido con los terroristas
afirma que jamás le ha visto en su vida.
Lo que realmente es cierto es que José Emilio padece un trastorno
esquizoide depresivo, tiene problemas psiquiátricos y por eso
la empresa en la que trabajaba, Caolines de Merilés SL, una
mina de caolín en el concejo de Tineo, no le renovó
el contrato, el 31 de octubre de 2002.
Los investigadores descartan algo que se dio por cierto. La furgoneta
Renault Kangoo blanca no pudo transportar los explosivos desde Avilés
hasta Madrid. Sólo había recorrido 200 kilómetros
desde que la robaron hasta que la encontraron en la mañana
de los atentados.
Entonces, ¿qué es lo que relaciona a José Emilio
con la dinamita de los atentados? Solamente dos cartuchos de dinamita
Goma 2 Eco, de 125 gramos, encontrados en la mochila que fue hallada
en la comisaría de Vallecas con el teléfono móvil
que dio las pistas de los autores de la masacre del 11-M. Sin embargo,
en las fotografías oficiales del contenido de la bolsa azul,
distribuidas a diversas policías extranjeras y difundidas por
la cadena estadounidense de televisión ABC, no figura ningún
tipo de cartucho.
Un veterano policía, conocedor del mundo del hampa, ha comentado
a este periódico: «El mundo de los choros [los pequeños
delincuentes] no se mueve como dicen que lo ha hecho José Emilio.
No dudo de que pueda ser capaz de vender dinamita por una cantidad
razonable de droga o de dinero. Se acababa de casar y podría
necesitar más dinero. Pero lo primero que habría hecho
tras venderles el material habría sido acudir al policía
con el que tuviera más confianza para contárselo. El
sabe que esa información es oro y que le van a deber así
un gran favor. Ese tipo de personas no tiene cuajo suficiente para
callarse sin saber qué van a hacer con ese material. Las cosas
no funcionan así».
Una de las falsedades más flagrantes que se han difundido en
torno a la investigación es la aparición de una prueba
material para certificar la autoría de los atentados por parte
de Zougam.Se publicó, con gran alarde tipográfico, que
la policía había encontrado en el locutorio de la calle
Tribulete de Madrid, donde trabajaba Zougam, un trocito de plástico
que faltaba en la carcasa del teléfono hallado en la bolsa
que encontraron en la comisaría de Vallecas con la bomba que
no llegó a explotar. El juez reconoció que no había
podido preguntar al detenido por el tema ya que ese detalle no figuraba
en las diligencias policiales.
Es un milagro haber encontrado un trocito del plástico que
presuntamente faltaba en la carcasa, algo tan increíble como
el pasaporte de Mohamed Atta que se encontró intacto, cerca
de las ruinas de las Torres Gemelas, tras el atentado de Nueva York
el 11-S a pesar de que su propietario había teóricamente
estallado en una bola de fuego al estrellarse el avión que
conducía 80 pisos más arriba. Pero hay que añadir
otro detalle significativo.
El teléfono encontrado en la bolsa era un Motorola modelo Triumph
según la mayor parte de las informaciones difundidas. Se especificó
que ese Motorola se había comprado en una tienda de Alcorcón.Algunos
comentaristas llegaron a señalar que existía miedo entre
muchos consumidores que también poseían un modelo de
uso tan corriente como ése. Pues bien, pueden tranquilizarse
ya que el modelo de teléfono que estaba en la bolsa, como puede
apreciarse en las fotografías difundidas por la cadena televisiva
ABC corresponde a un Mitsubishi modelo Trium (sin ph final) 110. |
| Zougam estaba
marcado |
En torno
a la figura del hasta ahora autor material de la masacre, Jamal Zougam,
se han difundido también muchas fantasías. Todos los
que le conocen aseguran que era un musulmán nada fanático
y que iba a la mezquita lo justo para mostrarse en sus rezos poco
ortodoxos.
Nunca había ocultado sus actividades de trapisondista. Pertenecía
al hampa de esos pequeños delincuentes que se mueven como pez
en el agua por el barrio de Lavapiés. Sabía perfectamente
que era observado regularmente por la Policía desde que su
domicilio fue inspeccionado. Era consciente de que su locutorio estaba
intervenido -como es el caso de muchos de los locutorios de Madrid-.Estaba
marcado con varias cruces en todas las fichas policiales de numerosos
países. Era la persona menos adecuada, por tanto, para que
un grupo terrorista le invitara a participar en una operación
secreta de tanta envergadura. La mayor parte de los moros que pululan
en los ambientes de la pequeña delincuencia en Madrid son confidentes
de la policía y/o del servicio secreto marroquí -con
una enorme capacidad en España-.
No es nada difícil encontrar personas de su entorno que quieran
hablar de él. Bastará con dos ejemplos. Una señora
de la limpieza, marroquí, asegura conocerlo mucho: «A
mí, como a mucha gente, me ofreció una tarjeta para
el teléfono móvil con la que podía llamar gratis
a Marruecos durante dos años seguidos sin pagar nada. Claro
que, la tarjeta me costaba 30.000 pesetas. Era un chollo pero me dio
miedo que pudiera meterme en un lío. No quiero ni pensar la
de gente que habrá usado tarjetas de Zougam y que ahora estarán
pendientes de si los meten en la investigación de los atentados».
El segundo testimonio es más sorprendente. Se trata de un joven
senegalés fácilmente identificable porque tiene un defecto
en un ojo. Vive en Lavapiés y asegura que ha trabajado para
una multinacional estadounidense. Es informático y hace algunas
chapuzas en la tienda de Zougam. Por eso está muy asustado
ya que una de sus «habilidades» es la manipulación
de tarjetas de móviles: «Yo me libré de milagro.
Trabajaba en el locutorio de Zougam.El día en que fueron a
detenerle yo estaba librando. Si no, estoy convencido de que me hubieran
detenido con él». Compraban gran cantidad de tarjetas.
En todos los locutorios de Madrid de ese tipo se trafica con tarjetas
clonadas. Es algo sabido y «casi» permitido. «Lo
más extraño», asegura el senegalés, es
que la policía no se haya puesto en contacto conmigo. No comprendo
como siendo Zougam una pieza tan aparentemente clave en la investigación
ni siquiera han hablado con todos los que trabajábamos allí.¿Acaso
no les interesa los testimonios que podamos aportar?».
Zougam no se comporta, tras el 11-M, con lógica. Seis días
antes del atentado deja su pista en una llamada telefónica
a Abu Dahdah, el presunto jefe de la célula española
de Al Qaeda implicado en el sumario del juez Garzón sobre el
11-S. Es como encender un letrero luminoso. |
| Terremoto
en el CNI |
Después
de los atentados, sabe por las informaciones de la radio que han encontrado
una mochila con una de las bombas del tren sin explotar y que hay
un móvil con una tarjeta, la que presuntamente vendió
él. No le entra el pánico. Sigue su vida normal y espera
a que, inevitablemente, vengan a por él. No es lógico
para alguien que teóricamente está metido en una célula
integrista que pretende seguir atentando en Madrid y que por tanto,
aunque sólo fuera por razones operativas, no puede permitirse
el lujo de dejarse pillar.
En el CNI las cosas no están para bromas. Tras el 11-M se pasaron
unas cuantas horas llorando y lamentándose por no haber sido
capaces de impedir los atentados. Luego llegó el momento de
las responsabilidades. Hay que tener en cuenta que Jorge Dezcallar,
el máximo responsable del Centro, fue director general, en
Exteriores, con competencias en la zona del Magreb. Fue también
embajador en Marruecos.
Para colmo, la segunda en el mando dentro del CNI, la secretaria general,
es una mujer, María Dolores Vilanova, que ocupó en el
Centro, en la época de Manglano el cargo de responsable de
contrainteligencia de los países del Magreb. Dicho de una manera
más sencilla, es la persona que mejor conoce el mundo del hampa
y de los posibles agentes marroquíes infiltrados en España.
La autoría de los chorizos [11]
marroquíes equivale a que un niño de primaria hubiera
metido un gol a Casillas desde 50 metros y en una portería
de pocos centímetros.
En el CNI no se disimuló el alivio por la pérdida del
poder del PP. Participaban del enfado de los militares con el ex ministro
de Defensa Federico Trillo, a quien, en privado, y a veces en público,
despreciaban.
El CNI reunió informes según los cuales amplios grupos
de militares y sus familias, en zonas tradicionalmente de derechas,
se habían pasado la consigna de abstenerse en las elecciones.
En los pasillos del Ministerio de Defensa no hubo ningún tipo
de disimulo. Había gente que se abrazaba el lunes 16 en los
pasillos al comentar la victoria de Zapatero en las urnas. En el Centro
se tiene grabado a fuego como una de las grandes cacicadas de Trillo
la bronca destemplada que tuvo que encajar un agregado de Defensa
destacado en Afganistán ante las exigencias del ministro de
que montara rápidamente, y sólo para él, una
capilla para asistir a misa.
La gota que ha colmado el vaso ha sido la desclasificación
que hizo el Gobierno de Aznar de documentos del CNI en los que se
orientaba la autoría del atentado hacia ETA. Es verdad que
en amplios ambientes del Centro las sospechas se dirigieron durante
las primeras 40 horas hacia ETA. Se recogieron el 11-M informes que
procedían de las cárceles en las que presas vascas habían
celebrado con júbilo los atentados. Hubo incluso incidentes
violentos por la indignación que eso produjo entre presas comunes.
También se tenía constancia de que en reuniones del
entorno abertzale la gente se había dividido claramente en
dos sectores. Al primero, le parecía una barbaridad lo sucedido,
y el segundo lo justificaba y anunciaba que ese era el camino y que
había que golpear más fuerte hasta que «se enteraran».
Agentes del CNI se quejaron, en las primeras horas después
de los atentados, del hermetismo de los investigadores de la policía.
Les llegaban las informaciones tarde. Reconocen que miembros del PSOE
tenían una información mucho más puntual que
ellos.Lo que no aceptan es que no hubieran advertido al Gobierno del
peligro islamista.
Las labores de vigilancia tienen que ser aleatorias. Es materialmente
imposible controlar a los 300 principales sospechosos de estar relacionados
con células integristas. Así que se elige a unos cuantos
y se va rotando la vigilancia. Zougam y el resto de los detenidos
estaban dentro de ese operativo. Los móviles son un buen punto
de partida pero los cambian con enorme facilidad: «En ocasiones
conseguimos una orden del juez para intervenir un teléfono
y cuando nos ponemos a ello el vigilado ya ha cambiado de teléfono».
Se ha seguido a los sospechosos en el extranjero. Son vigilancias
caras en material y en hombres. De pronto, gente que vive muy sobriamente
en España, se desplaza sin problemas de billetes de avión
y comienzan a manejar dinero en abundancia.La mayor parte proviene
de donativos que se canalizan a través de organizaciones de
caridad promovidas por Arabia Saudí. ¿Cuanto tiempo
puede durar una vigilancia de este tipo si el observado no comete
ningún acto delictivo durante años? «Al final
lo que la gente ve es la delincuencia en la calle. eso es lo que preocupa
y por eso es lógico que los políticos dediquen más
medios a combatir ese tipo de cosas que tienen un resultado práctico
mucho mayor para los votantes». |
| La pista
falsa iraquí |
No es cierto
que se despreciaran pistas como la iraquí. Por ejemplo, se
ha hablado mucho de un coronel iraquí que viajó hasta
España antes de los atentados. Lo que no se ha comentado es
que el CNI tomó buena nota de la información que le
pasó el servicio secreto italiano sobre el tema. De hecho existe
un documento de dos folios en el que se detalla el asunto. Tiene fecha
del 11 de febrero, justo un mes antes de los atentados. En el texto
se avisa sobre un rumor de que el ex coronel de Sadam Husein, Walid
Salem Omar tenía prevista su llegada a España el 6 de
febrero de 2004 dispuesto a cometer atentados. Su empresa, Ibn Fernas,
está englobada en el grupo Hispano Arabe SA que tiene su sede
social en el Paseo de la Habana de Madrid. El documento especifica
que Walid se había detenido en Siria donde había sacado
una gran cantidad de dinero en metálico de un banco de Damasco.
Siempre según el escrito, viajaría con ese dinero y
habría hecho una escala técnica en Marruecos, concretamente
en Agadir. El CNI siguió por supuesto esta pista, como otras
muchas que llegan procedentes de servicios de información extranjeros,
sin que se obtuviera ningún resultado positivo.
El comportamiento atípico y fuera de toda lógica de
los marroquíes acusados de los atentados lleva a situaciones
incomprensibles.Por ejemplo El Tunecino, Sharhane ben Abdelmajid Fakhet,
vive tranquilamente en un piso alquilado sin dar ruido. Pero unos
días antes del 11-M, abandona la casa y llama la atención
hasta el punto de que Rafael, el casero, se presenta a la policía
para denunciar que se ha marchado sin pagar. Otro letrero luminoso
en el camino.
El colmo de los despropósitos se refleja en que los investigadores
no tienen el menor interés en revisar el piso a pesar de que,
según el dueño, está lleno de papeles, cintas
de audio, etcétera.A la policía no parecen interesarle
las pertenencias de quien se presenta ante la opinión pública
como el cerebro inductor. |
| Barbacoa
terrorista |
Lo mismo
sucede con los habitantes de la casa de Morata de Tajuña, en
el kilómetro 14 de la carretera 313, cerca de Madrid. Los investigadores
dicen que han llegado hasta allí a través de una laboriosa
búsqueda triangulando las llamadas de los teléfonos
móviles. Pero la policía conocía la existencia
de esa casa y la había vigilado en varias ocasiones.
Las huellas de los sospechosos están naturalmente dentro, ya
que eran ellos quienes la habitaban ocasionalmente de una forma abierta
y con una buena relación con los vecinos. Son éstos
los que ven a muchos de los que luego morirían en Leganés
haciendo -¡dos semanas después de los atentados del 11-M!-
una barbacoa con niños y parientes incluidos. A uno de los
implicados, Jamal Ahmidan al que apodaban El Chino los vecinos lo
conocen bien porque les ha prestado en ocasiones su moto. No era un
islamista radical sino un delincuente de poca monta como el resto
de la cuadrilla. Era un viejo conocido de la policía marroquí.
Lo habían condenado a cuatro años de cárcel en
Marruecos por un asesinato relacionado con el tráfico de drogas
y había cumplido dos años y medio de condena. Su ficha
aparece en todos los servicios policiales europeos por sus raterías.
La policía marroquí pasó a la española
todo lo que tenían sobre él hacía tiempo. Si
hubiera estado involucrado siquiera mínimamente con los radicales
extremistas hubiera sido uno de los 1.600 procesados en el macrojuicio
de Marruecos de 2003 por los atentados de Casablanca y por el que
se detuvieron, con los ortodoxos métodos de nuestros vecinos,
a 6.000 personas.
Se le ha presentado como un integrista radical, pero los vecinos de
Morata de Tajuña explican que se le veía en compañía
de dos jóvenes muy guapas, con un piercing, pantalones de cuero
ajustados y camisetas que dejaban la tripa al aire.
Existe constancia de que la casa estaba vigilada mucho antes de que
la policía la "descubriera". No hay más que
comprobar la denuncia que presentaron varios vecinos, primero ante
el 091 y más tarde ante el 062 de la Guardia Civil, días
antes del 11-M, el 7 domingo a las 10.50 de la mañana -según
consta en una cinta grabada- por considerar que los habitantes de
aquella casa les infundían sospechas en relación con
trapicheo de drogas y mercancía robada.
La Guardia Civil alegó después del 11-M, que no querían
seguir esa vía de investigación para no interferir con
la labor de la policía, que era quien llevaba todo el caso
de los atentados.La realidad es que la proverbial rivalidad entre
distintos cuerpos policiales ha llegado a uno de sus puntos culminantes
a raíz de los atentados del 11-M. La Policía no ha permitido
el menor resquicio a los investigadores de la Guardia Civil. |
| No tenemos
nada |
El día
anterior al descubrimiento teórico del piso de Leganés,
una funcionaria involucrada directamente en la investigación
reconoció a un compañero de Información: "La
verdad es que tenemos muy poco. De lo del ex minero no sale gran cosa.
No sabemos la procedencia de la dinamita. Todo está cogido
con alfileres. No hay pruebas materiales, sólo nombres en agendas
y llamadas telefónicas entre unos y otros. Lo más sólido
son los testimonios espontáneos de varios testigos que aseguran
haber visto a varios de los acusados en los trenes, aquella mañana".
El problema es que después de que sus fotos se publicaran en
todos los periódicos la gente ha podido reconocer esos rostros
inducidos por lo publicado y no porque los recordaran realmente. Después
de una situación anímica como la que tuvieron que soportar
en los atentados, los supervivientes no son muy fiables, según
los psicólogos. Y menos cuando hay que distinguir entre ciudadanos
marroquíes que para muchos son fácilmente confundibles.
Hasta la fecha, ninguno de los detenidos ha reconocido la participación
en los atentados.
El sábado 3 de abril, las esperanzas de los investigadores
estaban centradas en nuevos rostros. Se habían repartido retratos
a los medios de comunicación de los cerebros, inductores o
dinamizadores de los atentados. Y aquí llegamos al capítulo
de Leganés, el más incoherente de toda la historia.
En la tarde de ese día, según comentaron más
tarde fuentes policiales, se localiza a través de las llamadas
de teléfonos móviles un piso en Leganés en el
que puede haber terroristas implicados en el 11-M. No es cierto. Habían
sido ya localizados días antes a través de fotografías
que enseñan a los comerciantes de la zona. Es así como
saben que el llamado El Tunecino y El Chino pueden estar residiendo
en el número 40 de la Avenida Carmen Martín Gaite. Sin
explicación posible y después de este hallazgo, la policía
da a los medios las imágenes de los hombres que pertenecen
a ese grupo para que se publiquen. La gente se familiariza con sus
rostros. Los terroristas no deben de comprar periódicos ni
ver informativos de televisión, ya que no se dan por enterados.
Según los investigadores siguen con su macabra actividad hasta
el punto de que se acercan a la vía del
AVE [12]
en la provincia de Toledo y colocan una mochila con explosivos «pero
sin iniciador» con una mecha de más de 130 metros. Aterrorizan
así de nuevo al país. La bomba, según las autoridades,
está colocada entre las 10 y las 12 del mediodía. El
hecho cierto es que azafatas del AVE que hicieron el turno del tren
Madrid-Sevilla a las 7.00 horas ven una inusitada actividad de la
Guardia Civil en las vías a lo largo del trayecto. Miembros
de la Benemérita [13]
entran en los vagones de ese tren después de su llegada a Sevilla,
a las 9.50 hora para revisar todos los rincones, incluidos los contenedores
de desperdicios. |
| La farsa
de Leganés |
Tan sólo
24 horas más tarde, la investigación tomará un
giro sorprendente. A primera hora de ese sábado, algunos concretan
la hora en las 7.00 hora de la mañana, el grupo de los geos
[14]
recibe la orden por la que deben estar preparados para una operación
importante. Así se lo comunica el Gobierno en funciones, esa
misma mañana, a altos cargos del Partido Socialista.
La versión posterior contará que varios de los terroristas
consiguen romper el cerco policial en torno a la casa de Leganés
y llegan por la tarde hasta el piso del número 40. Lo lógico,
cuando los terroristas aún no se habían dado cuenta
de que se estrechaba el cerco, era haberlos capturado, uno a uno y
con total discreción cuando salieran o entraran en la vivienda.
Por el contrario, se extiende la versión de que uno de los
acusados baja la basura, se percata de la presencia policial y avisa
-primero se dice que por el móvil, después que a gritos-
de lo que estaba en marcha.
Al menos una decena de agentes de paisano -según el testimonio
directo de los vecinos- ocupan posiciones en la parte interior ajardinada
de la casa, donde está la piscina, de una forma nada discreta.
«Mamá, ¿los que llevan pistolas son malos?»,
comenta a sus padres un niño de la urbanización. Y comienza
un tiroteo sin que intervenga todavía la dotación de
geos.
La llegada de éstos cambia las cosas. Son profesionales altamente
cualificados y con una gran experiencia en el asalto de lugares donde
hay gente armada y peligrosa. Pero incomprensiblemente -como ha denunciado
públicamente uno de los propios geos que intervienen- no se
cumplen ninguna de las reglas del protocolo de actuación. No
se espera a que llegue el negociador, un psicólogo cualificado
para dialogar con delincuentes peligrosos. No hay intérprete.
No se aguarda a la hora de la madrugada en el que el cerebro de los
terroristas está más debilitado. No se intenta pactar
la entrega. Ni siquiera se sabe el número de los ocupantes.Simplemente,
y desoyendo la opinión de los propios responsables de los geos,
se ordena el asalto, a pesar de que es vital cogerlos vivos para conocer
la verdad de lo ocurrido el 11-M.
Todo vuela por los aires al comenzar el asalto. Muere un geo y los
cuerpos de los terroristas quedan esparcidos en un área de
más de 60 metros. El ministro Acebes dice en su primera comparecencia,
tras lo sucedido, que son cuatro los terroristas que se han inmolado.
También explica que guardaban en un armario dos mochilas con
explosivos preparadas para hacer explosión, similares a la
encontrada en la vía de tren. Más tarde se hablará
de grandes fajos de dinero en euros, perfectamente organizados. Las
imágenes del día siguiente demostrarán que del
piso sólo quedan los pilares limpios. Aumenta a siete la cuenta
de los islamistas muertos. Se trata del núcleo del comando,
de los movilizadores y de al menos una buena parte de los autores
materiales del 11-M.
El relato posterior de los hechos se adorna con historias sobre cuerpos
desnudos purificados por cortinas blancas en forma de sudario, cánticos
en círculo y conversaciones telefónicas. La madre de
El Chino lo corrobora desde su domicilio en Tetuán."Mi
hijo se despidió de mí diciendo que iba al lugar que
le estaba reservado. Luego escuché una gran explosión
y poco después se corto la línea". No se puede
saber lo que escuchó esa madre atribulada, pero desde luego
no pudo ser la explosión. La dinamita tiene una fuerza explosiva
de salida de más de 8.000 metros por segundo.Si el teléfono
de su hijo estaba a menos de dos metros de la carga explosiva se volatilizó
mucho antes de que pudiera transmitir el sonido de la bomba que ha
enterrado definitivamente la esperanza de conocer toda la verdad del
11-M. |
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GLOSARIO
1. Euskadi
Ta Askatasuna. Organización terrorista separatista vasca de
signo marxista-leninista. Volver
2. Centro
Nacional de Inteligencia. Servicio secreto español. Sucesor
del antiguo CESID. Volver
3. Juan
José Ibarretxe, presidente del Gobierno Autónomico Vasco,
poder local. Volver
4. Partido
radical vasco, sucesor de Herri Batasuna tras su ilegalización.
Brazo político de ETA. Volver
5. Partido
Socialista Obrero Español. Principal partido de la oposición
y posterior vencedor en las elecciones, tres días
después. Volver
6. Mariano
Rajoy, vicepresidente del Gobierno y candidato presidencial a las
elecciones. Volver
7. Angel
Acebes, ministro de Interior. Volver
8. Técnicos
en Desactivación de Explosivos. Volver
9. Recinto
ferial de Madrid a cuyos pabellones eran llevados los cadáveres
para su identificación. Volver
10. Partido
Popular. Grupo en el poder que perdió la mayoría y pasó
a la oposición tras los comicios electorales
del 14 de marzo. Volver
11. Vulgarmente,
ladronzuelos. Volver
12. Tren
de alta velocidad. Volver
13. Cuerpo
de la Guardia Civil. Volver
14.
Grupo Especial de Operaciones, unidad de elite de la policía
especializada en intervenciones armadas durante
situaciones de crisis. Volver |
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