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| Calavera maya expuesta
entre otras en un museo ruso. Aprovechando que los huesos del niño
no se endurecen hasta los dos años de edad y son moldeables,
era costumbre de esta civilización deformar
los craneos de los nacidos pertenecientes a las clases altas con una
finalidad ritual. Los mayas gustaban mucho de ornamentarse, y lucían
en lo alto de sus alargadas cabezas penachos de plumas, además
de pintura corporal, anillos nasales
y pectorales, cicatrices decorativas e incluso piedras semipreciosas
que se incrustaban en los dientes después de perforarselos
y limarlos. |
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