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Proceso Bobbit
El fiscal sostiene una elocuente prueba gráfica en la sala donde, televisado en directo por varias cadenas, se celebraba el juicio contra Lorena Bobbit por los hechos acaecidos el 23 de junio de 1993, en Virginia (Estados Unidos).

La imputada, de 24 años, alegó que, como colofón a un matrimonio de abusos y malos tratos, su marido John Wayne Bobbit había llegado aquella noche en estado de embriaguez y la forzó sexualmente. Horas después, mientras estaba dormido, ésta se desquitó seccionándole el pene con un cuchillo de cocina y huyó con él en la mano a bordo de su automóvil, conduciendo sin rumbo. Presa del nerviosismo.

Finalmente se entregó a la policía, que encontró el miembro entre unos matorrales poco después, junto a la calzada, en el lugar donde confesó haberlo arrojado por la ventanilla. Una compleja intervención de microcirugía consiguió reimplantarlo con total éxito.

El caso alcanzó notoriedad mundial, y se convirtió en cantera inagotable de bromas, chistes y debates pseudosociológicos que dividieron a la sociedad del momento.

En su veredicto, el jurado la declaró 'no culpable' por considerar que había actuado bajo los efectos de un "transtorno mental transitorio". Y el proceso se saldó con una leve condena de 45 días en una institución psiquiátrica y costosísimos honorarios en abogados, por valor de 350.000 dólares, que la absuelta cercenadora hubo de reunir concediendo entrevistas televisivas.

Aclamada hasta la extenuación por el feminismo cerril, Lorena, de origen ecuatoriano y manicura de profesión, regresó junto a sus padres. Tras divorciarse, recobró su apellido de soltera: Gallo.

Por su parte, John Bobbit, convertido en flamante astro mediático, se sometió a una segunda operación quirúrgica para aumentar el tamaño de su apéndice, que había quedado mermado tras el ensamble, e inició una fulgurante carrera de actor pornográfico. Participó como intérprete absoluto en "Frankenpenis" y "John Wayne Bobbit uncut", donde, además del costurón genital, exhibía ante la cámara unas más que dudosas cualidades amatorias e indisimulable falta de aguante. Fiel a sus instintos violentos y precipitado en una vida disoluta, dilapidó su reciente fortuna y volvió a pisar numerosas veces los tribunales, pero ahora como detenido. Afrontó acusaciones de robo en tiendas, estafa y violencia doméstica por apalear a su novia, la actriz porno Kristina Elliot, en 1995.

Volvió a casarse en 2001 con una tal Dootie Brewer, quien sólo dos meses después se apresuró a pedir el divorcio alegando haber sufrido de él agresiones y fracturas. Y al año siguiente de eso volvió a desposarse con la ex modelo Joanna Ferrell.

En la actualidad, durante los periodos entre privaciones de libertad, el ex marine casi olvidado por todos sobrevive desempeñando humildes empleos en Las Vegas, a donde se ha trasladado a vivir.

Cuentan que, hace unos años, intentó comprar el cuchillo con que Lorena le había menoscabado.

La mutilación del marido no es práctica inusual. Las tailandesas cumplen la arraigada costumbre de castigar las infidelidades con tan doloroso método. Lo que hace de ese país, el primero del mundo en cirugía reparadora del pene por la alta tasa de injertos que cada año realiza.

Si se efectúan dentro del plazo medicamente prescrito, los reimplantes suelen resultar siempre satisfactorios, aunque solamente en un 50% de los casos se recupera la funcionalidad.

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