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Saigón, 11 de
junio de 1963. En plena contienda bélica.
El presidente de Vietnam del Sur, Ngo Dihn Diem, junto con altas personalidades
políticas y diplomáticas, asisten en la catedral a una
misa solemne por el alma del fallecido Papa Juan XXIII. Mientras,
una manifestación de protesta por la política religiosa
discriminatoria del gobierno contra los budistas y agraviosamente
favorecedora del catolicismo (profesado sólo por
un 10% de la población) llega a las calles más céntricas
de la capital. Del automóvil que la encabeza (un Austin al
fondo de la instantánea y actualmente expuesto al público
como una venerada reliquia en la pagoda Thien Mu) baja el anciano
monje de setenta y tres años Thich Quang-Duc. Se sienta en
el suelo en la postura del loto, tradicional para la meditación,
y los otros dos sacerdotes budistas o bonzos que le acompañaban
en el vehículo le rocían con gasolina. Es entonado un
canto. Quang-Duc saca una caja de cerillas de entre sus ropajes impregnados
y se prende fuego. Los presentes impidieron a la policía intervenir
hasta que el mártir, inmóvil y en silencio, terminó
de consumirse devorado por las llamas. Se produjeron numerosas detenciones.
El periodista David Halberstam, del "New York Times", se
encontraba presente y describió así la sobrecogedora
escena: Había
en el aire olor a carne humana chamuscada; es sorprendente la rapidez
con
que una persona se quema. Detrás de mí podía
oir los sollozos de los vietnamitas
allí congregados. Yo estaba demasiado impresionado para tomar
notas o formular
preguntas, demasiado desconcertado hasta para pensar... Mientras ardía
no movió
un músculo, ni un solo sonido salió de su garganta,
su serenidad contrastaba con
los lloros de todos cuantos estaban alrrededor de él.
La imagen, ampliamente difundida en la época, es propiedad
de la agencia Associated Press e hizo ganar a su fotografo, Malcolm
W. Browne, el premio World Press Photo de aquel año.
La repercusión mundial de este acto de queja fue extraordinaria
y desencadenó más autoinmolaciones de otros bonzos.
Al respecto, la esposa del presidente del gobierno sudvietnamita comentó
a los medios de comunicación: "Me recuerda las barbacoas
que organizo los fines de semana en mi jardín". Estas
declaraciones terminaron de restar el favor internacional hacia el
régimen, represor y entregado a las mayores corruptelas, y
aceleraron su caida a manos de un militar golpista que asesinó
a Diem, el 1 de Noviembre de 1963, con el beneplácito de los
Estados Unidos. |
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