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El pabellón auditivo
es una zona cartilaginosa escasamente irrigada por el torrente sanguíneo,
con lo que es especialmente vulnerable ante agresiones climáticas
o microbianas (suele ser una de las
primeras partes en congelarsele a los escaladores y personas sometidas
a bajas temperaturas). Precisamente esta misma falta de riego es la
que dificulta cualquier tratamiento frente a una infección
local, pues ahí no llega suficiente antibiótico vehiculado
en la sangre y cualquier brote es, por tanto, dificil de atajar para
evitar la amputación total o parcial
de la oreja.
Las dilataciones, modalidad
del piercing que consiste en agrandar
progresivamente un orificio en el lóbulo para introducir por
éste avalorios cada vez más grandes, deben realizarse
con instrumental adecuado a un ritmo máximo de 2 milímetros
de diámetro cada 3 o 4 semanas. Y bajo atento cuidado por el
curso de las cicatrizaciones.
La no observancia de esta norma básica o algo de mala fortuna
inherente al riesgo que conllevan tales prácticas -aún
correctamente realizadas-, puede desembocar facilmente en una infección
y necrosis del tejido,
como en la imagen. |
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