Reynaldo José
Galeano tras la explosión
accidental de los dos kilos de pólvora
con que había entrado en el estadio Independencia, en Estelí,
Nicaragua, el 25 de abril de 2004. Este conocido aficionado, de
veinticinco años de edad, acostumbraba a verterla en regueros
para celebrar las victorias del equipo local con vistosas columnas
de humo.
Fue en ese momento cuando se produjo el percance al contactar la
bolsa, por descuido, con una batería caliente que accionaba
una bocina entre la gradería.
Provocó 21 heridos, 4 de ellos graves, en un radio de 200
metros.
Galeano salió despedido por la onda expansiva y, además
de sufrir quemaduras por todo el cuerpo, perdió las dos manos
y el ojo izquierdo.
Irreductiblemente inflamado de fervor futbolístico por sus
colores, declaró nada más salir del quirófano
que no se arrepentía de resultar mutilado por tan peligrosa
práctica:
"Es parte del deporte y seguiré queriendo al Real
Estelí, porque lo llevo en el corazón". |