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| CAZADOR
PREHISTORICO |
Cuentan cómo
hubo una época en que la capital de Uganda sufría frecuentes
apagones de luz. Los cocodrilos, atiborrados, no daban abasto con
los condenados que el régimen del dictador Idi Amin les arrojaba,
y muchos cadáveres continuaban río abajo hasta atascar
las turbinas de la central eléctrica de Kampala.
Contemporáneo de los dinosaurios -de los que se nutría-,
y objeto de adoración en las antiguas civilizaciones, el cocodrilo
ha llegado hasta nuestros días como un vestigio vivo del pasado.
Para las tribus africanas eran dioses. Y los mayas databan el origen
del mundo en el apareamiento entre el lagarto celestial y el terrestre.
En el Antiguo Egipto lo consideraban una criatura sagrada asociada
con el dios Sabek. Embalsamaban sus cuerpos y les prodigaban máximos
honores al morir (en excavaciones arqueológicas han aparecido
adultos, recien nacidos y hasta huevos momificados). De esa época
proviene el hábito de domesticarlos como animal de compañía
y sacarlos a pasear con una cadena de oro al cuello, vistosas joyas
y brazaletes de pedrería fina en las garras.
En Indonesia creen que algunos hombres tienen la formula para regresar
reencarnados en cocodrilos (el Tiang Maleh Rupa) y devorar
a quienes les dañaron en vida. En Malasia la leyenda cuenta
que si un niño cae al río, se convertirá lentamente
en cocodrilo comenzando por la cola. Y en Java las mujeres lanzan
la placenta al río tras el parto como ofrenda a sus antepasados
reencarnados en estos reptiles. |
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Toda advertencia es poca para alertar a turistas,
bañistas y pescadores del mundo entero. Cada año unas
1.000 personas pierden la vida en desafortunados encuentros con ellos |

Marco Polo fue, en el siglo XIII, tras sus
viajes por Asia, el primer europeo en describirlos como "serpientes
largas con patas y una boca tan grande como para tragarse a un hombre
entero" |
| LOS
ORIGENES |

Reconstrucción gráfica de un
Sarcosuchus Imperator, cuyos primeros restos fósiles
fueron hallados en 1964 en el desierto del Teneré, en Nigeria.
Nuevos hallazgos en el Sahara arrojarán más luz sobre
este temible gigante, antecesor de las especies actuales |
Estos enigmáticos
seres habitan la Tierra desde mucho antes que el Hombre y se han adaptado
a todos los cambios climáticos y geológicos habidos
hasta hoy.
El Sarcosuchus Imperator era grande como un autobús y una de
las tres especies prehistóricas encontradas de las que procede
el actual cocodrilo. Sus restos, encontrados originalmente en Africa,
tienen una antigüedad de entre 90 y 120 millones de años.
En función de su osamenta, se calcula que tenía unas
8 toneladas y 12 metros de longitud.
De crecimiento lento, no alcanzaba el estado adulto hasta la edad
de 50 o 60 años.
Al parecer, capturaba dinosaurios mientras cruzaban los ríos
o se acercaban para beber, y sobrevivió a éstos 20 millones
de años después de que desaparecieran. Su dieta se completaba
a base de peces y tortugas. |

Aparecieron a principios del Cretácico |

Tamaño del cráneo del Sarcosuchus
Imperator en comparación con el de un cocodrilo actual
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Costilla
fosilizada de mastodonte hallada por los paleontólogos junto
a otros muchos huesos en el sedimento del río Tomayate, en
El Salvador, que presenta claras marcas de mordedura de cocodrilo
prehistórico.
Las dentelladas fueron producidas tras la muerte del animal, lo
que evidencia que este saurio se alimentaba también de carroña,
a diferencia de los actuales, que prefieren cazar presas vivas.
Los mastodontes eran enormes animales que tenían de dos a
tres metros de altura.
Junto al hallazgo, a pocos metros de distancia, se localizaron dientes
de cocodrilo también fósiles |
| HABITAT
ACTUAL |
Existen hoy
tres familias (divididas a su vez en 23 especies): el cocodrilo, el
caimán y el gavial.
Seres de sangre fría, viven en las franjas tropicales del Globo,
en América, Asia, Africa y Oceanía.
Prefieren las tierras bajas, pues, curiosamente, jamás se ha
encontrado uno por encima de los 1.000 metros de altitud. |

Distribución geográfica del cocodrilo |

Hábitat del caimán |
| ANATOMIA |

Perfectamente dotados ya, desde que nacen comienzan
a cazar en correspondencia con sus posibilidades: insectos, ratas,
peces y pájaros |
Adaptados a la vida semiacuática,
precisan salir a la orilla para desovar. Cavan un hoyo en el que depositan
los huevos, a salvo de lagartijas y mandriles, sus más voraces
depredadores.
La profundidad a la que los entierran determina el sexo de la futura
cría: de los huevos del fondo del hoyo, que están a
más baja temperatura, saldrán hembras.
Los cocodrilos no suelen permanecer bajo la superficie del agua más
de 15 minutos, aunque en ocasiones excepcionales pueden llegar hasta
las dos horas. Lo consiguen gracias a su metabolismo que, en un portentoso
ejemplo de adaptación biológica, ralentiza los latidos
del corazón y dosifica las reservas de oxigeno mediante el
cierre de válvulas internas, que canalizan la sangre únicamente
a las zonas vitales del cuerpo. |

Propulsados por su fuerte y larga cola, pueden
dar vertiginosos saltos verticales fuera del agua, como los delfines |
Poséen 60 dientes
cónicos, practicamente idénticos los anteriores a los
posteriores, que están continuamente mudando. Cuando pierden
una pieza, la reemplazan por otra nueva. No tienen apenas raiz y van
superficialmente encastadas en las fauces.
Se estima que a lo largo de su vida producen unas 3.000 piezas dentales.
Es casi imposible abrirle sus poderosas mandíbulas, aunque
mantenerselas cerradas puede conseguirse con una simple cinta adhesiva.
Esto se debe a que la apertura de su boca la rige un grupo de músculos
distinto y mucho más débil que el encargado de cerrarla. |

Sus globos oculares, fijos y sin movimiento,
están recubiertos por tres membranas, la última de ellas
transparente para proteger al órgano del agua.
Las pupilas, semejantes a las de los gatos por su disposición
vertical, son capaces de dilatarse extraordinariamente en la oscuridad
para ofrecer una excelente visión nocturna. No obstante, bajo
la superficie del líquido medio tienen su percepción
limitada y ven con escasa definición |

Heridas y desgarros faciales inflingidos post-mortem.
Se aprecia con claridad el característico tipo de marcas producidas
por los dientes de forma cónica |
Viven un
promedio de 90 años (en un zoológico ruso un ejemplar,
fallecido en 1997, ostenta el record de longevidad al alcanzar la
edad de 115). Su crecimiento continúa durante toda la vida.
En el siglo XIX, el explorador Johan Reinhart Werner vió en
algunas zonas selváticas cocodrilos de entre 11 y 15 metros
de longitud. |

En las horas de máximo calor del día,
suelen permanecer inmóviles, durante horas, con las fauces
abiertas para favorecer la evaporación sobre la superficie
de sus mucosas y refrigerarse |
| En el siglo
XIII, el monje franciscano Bartolomeus Angelicus escribía en
su Enciclopedia de Ciencias Naturales: "Si un cocodrilo encuentra
a un hombre al borde del agua o al borde del acantilado, si puede
le asesinará, luego llorará sobre él y al final
se lo tragará". La realidad de la que emana tan sorprendente
interpretación es que estos reptiles padecen sequedad ocular
y suelen lagrimear cuando llevan tiempo fuera del agua. |
| A LA
CAZA |
Animales
solitarios, los miembros de algunas especies pueden llegar a cooperar
en grupo para desarrollar estrategias de caza cuando la ocasión
lo requiere.
En tierra apenas alcanzan una velocidad de 14 km por hora (desplazandose
sobre el vientre, corriendo o galopando como los perros). Pero en
el agua la cosa cambia. Es su elemento. Y allí arrastran a
sus víctimas tras capturarlas. Nadan mediante impulsos de su
fuerte cola en un tipo de movimiento que recuerda al de los tiburones,
con el que también comparten tres características fundamentales
al atacar: sigilo, velocidad y sorpresa (no es casual que ámbas
especies hayan sobrevivido durante millones de años). |

Su dieta es totalmente carnívora |

Cuando no hay otra cosa mejor practican el
canibalismo, como este ejemplar comiendose a un congénere |
A medida que
crecen, eligen presas más grandes, acordes con el tamaño
que van adquiriendo: cerdos, antílopes, y hasta búfalos
y cebras.
La estrategia de caza está casi siempre coronada por el éxito.
Al percibir algún ruido se deslizan dentro del agua y avanzan
sumergidos hacia el punto donde calculan que se dirige el animal.
Sin ser vistos ni oidos por éste, sobresalen lo imprescindible
para otear e ir fijandolo. Aguardan pacientemente hasta tenerlo al
alcance y, en una acción similar al lanzamiento de un misil
desde un submarino, dan un salto equivalente a dos o tres veces su
propia longitud y ensartan a su sorprendida presa con las fauces,
preferentemente por la cabeza o una extremidad.
Si el primer ataque no la ha paralizado, la arrastran bajo la superficie
para ahogarla. Allí la despedazan girando bruscamente sobre
sí mismos, con violentas sacudidas de cabeza para rasgarla.
Por la peculiar configuración de su dentadura, no pueden masticar
y, cuando son demasiado grandes, deben partir a sus presas en pedazos
que poder engullirse después.
Poséen el estómago más ácido de todos
los vertebrados, capaz de digerir sin problemas piel y huesos, con
la ayuda también de piedras que acostumbran a tragar para tal
fin. Debido a las pequeñas dimensiones del mísmo y a
la sabia administración de sus reservas energéticas,
no precisan alimentarse constantemente y pueden pasar largas temporadas
sin comer (hasta dos años en el caso de las especies más
grandes). Se ha comprobado que un cocodrilo del Nilo sólo realiza
unas 50 comidas anuales completas. |

Siempre al acecho. Muchas especies pasan el
día inmóviles, tomando el sol en la orilla para acumular
energía que luego utilizarán de noche para cazar |
| ATAQUES |
El sigilo
con que se aproximan logra que los atacados ni siquiera se percaten
de su peligrosa presencia. Hasta que ya es irremediable.
Así, muchos bañistas han desaparecido entre sus dientes
por creer que la zona estaba libre de riesgo, pese a los letreros
de advertencia.
El escenario final: jirones de vestimenta, despojos y miembros flotando,
enredados entre el ramaje a lo largo de la orilla, que los grupos
de rescate y la policía encuentran como macabro epílogo
de un encuentro fatal más.
Un análisis sobre ataques documentados a humanos en el estado
de Florida, en Estados Unidos, desde 1973 reveló que las víctimas
no se dieron cuenta hasta el último instante y que, en todos
los casos, estaban metidos en el agua, aunque fuese parcialmente.
Pero también quienes permanecen en tierra firme deben extremar
las precauciones. Un horrorizado pescador del norte de Queensland,
en Australia, relata cómo un cocodrilo de más de tres
metros inesperadamente emergió de un salto desde las profundidades
y le arrebató de las manos un pescado que estaba limpiando
en la orilla. |

El cocodrilo del Nilo (Crocodilus Niloticus)
es, junto con el de mar o indopacífico, el más peligroso
para el hombre. Con una alta tasa de muertes humanas causadas, su
elevada agresividad se explica por la competitividad y dureza de su
medio ambiente, entre innumerables depredadores con quienes disputarse
el alimento y defender su territorio. A ésto se suma la gran
concentración de personas que viven junto a los ríos
africanos, donde a diario se lavan, nadan y pescan. La fragilidad
de las pequeñas embarcaciones y canoas propias de esas áreas
geográficas tampoco brindan suficiente protección a
sus ocupantes cuando navegan a través de aguas infestadas |
LA
LEYENDA DE SWEETHEART
Cuatro son las causas principales
por las que un cocodrilo ataca: defensa de su territorio, de
sus huevos o crías, autodefensa y depredación.
En el primer caso se encuadra la conducta de un enorme macho
de
6 metros y 800 kilos que sembró el terror entre 1974
y 1979. Atraido por el sonido de las hélices, atacaba
por sorpresa a dentelladas y golpes los motores fuera borda
y los depósitos de combustible de las embarcaciones que
cruzaban su territorio, un brazo de 8 kilómetros del
río Finniss,
a 80 kilómetros de la ciudad de Darwin, en Australia.
En julio del 79 se organizó un dispositivo para cazar
a "Sweetheart"
("Corazón bueno", como pronto le bautizaron)
e intentaron su transporte bajo sedación. Pero durante
el traslado pereció por encharcamiento de sus pulmones.
Recientes estudios han arrojado que una inmovilización
prolongada durante la captura puede alterar la química
de los cocodrilos excesivamente grandes de manera irreversible.
Actualmente, su cuerpo se expone en el Northern Territory Museum
and Art Galleries.
Jamás hirió a nadie. |
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La más
febril imaginación de un guionista palidecería frente
a sucesos acaecidos en la realidad. Un misionero informó en
la década de los sesenta sobre un único cocodrilo que,
en solitario, aterrorizaba la aldea de Irian Jaya, en Nueva Guinea,
y mató o mutiló a 62 lugareños.
Es en los meses más calurosos del año cuando se produce
la mayor incidencia de ataques. Porque estos animales, de sangre fría,
estan metabolicamente más activos. Los machos se vuelven más
agresivos por la defensa de sus territorios frente a rivales, pues
es la época de apareamiento, de defensa de los nidos -que conjuntamente
defienden con las hembras- y también el inicio del periodo
de alimentación tras la larga pausa de inactividad del invierno
que acaban de pasar. |

Pindi Pindi, en Queensland, Australia, 1933.
Grupo de caza que abatió al autor de la muerte de dos niñas
a su regreso del colegio. El cuerpo de una apareció en su interior.
La otra había fallecido ahogada durante el ataque |

Restos humanos recuperados del interior de
un cocodrilo marino adulto, en Sumatra. El hallazgo evidencia el típico
descuartizamiento al que reducen a sus presas antes de devorarlas |

A la imprudencia y violación de su territorio
se deben muchos percances mortales |

Caja con las piernas, cabeza y trozos de tela
recuperados del estómago de un cocodrilo del Nilo de 4 metros
en Gambella, Etiopía, en 1966. Lo capturaron a tiros tras verle
con el cadaver en la boca. El infortunado era un miembro del Cuerpo
de Paz (o Peace Corps), agencia federal de los Estados Unidos
fundada en el 61 e integrada por voluntarios para fomentar proyectos
de desarrollo en el Tercer Mundo. El caso fue reportado en la revista
Time del 22 de abril de 1966 |

Cocodrilo marino (Crocodilus Porosus) de unos
5 metros y medio de longitud en una fotografía tomada en Kalimantan,
Borneo, el año 1997 |
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