| MUSEO FORENSE
DE BANGKOK |
Los
bajos del Hospital Siriraj, en Bangkok, albergan uno de los destinos
turísticos más lúgubres del mundo: una sorprendente
y nutrida exposición de medicina forense.
Auténtico monumento a la muerte, desde todo punto de vista
desaconsejable para estómagos sensibles, recibe más
visitas diarias que ningún otro museo de Tailandia. Fue fundado
por Songkran Niyomsane -cuyo esqueleto donó y yace expuesto
en el acceso desde su fallecimiento en 1970- con finalidad didáctica
para el aprendizaje de los estudiantes.
Pero la verdad es que éstos tienen que pelear por conquistar
un hueco entre quienes pagaron su entrada para ver interminables
hileras de vitrinas con órganos
enfermos y fetos
deformes, miembros
seccionados, acecinados cadáveres,
fotografías de crímenes
y criminales, y toda suerte de muestras
relacionadas con el destino humano. Incluso, dentro de la mayor
naturalidad, muchas madres llevan
allí a sus hijos para enseñarles
cuanto puede sucederles si se detienen a hablar con extraños.
|

Situado en Prannok Road, el museo era en
origen gratuito. Actualmente la entrada
cuesta 40 baths, 20 para la población
autóctona |

Sección transversal de la cabeza de
un adulto |

Escolares posando junto al cuerpo de un niño
con hidrocefalia.
Cuando éste murió, los médicos solicitaron el
cadáver a sus
padres: “Así si ustedes le echan de menos, pueden venir
a verle
-explica el Dr. Somboon Thamtakerngkit que se les argumentó,
Jefe de Patología Forense y conservador del museo-.
Ellos estuvieron de acuerdo y así lo conseguimos" |

Entrada a la sala dedicada a la
Anatomía. El museo consta de otras
cuatro: sobre Ciencia Forense, Patología,
Parasitología e Historia de la Medicina
tailandesa respectivamente |

Hígado afectado de cirrosis por alcoholismo |

Cráneos fracturados |

Fetos y órganos se exhiben conservados
en formaldehído |

Los tailandeses sienten una ancestral
veneración por la muerte. Junto a las urnas
con embriones y niños, dejan ofrendas
como monedas, caramelos, barritas de
chocolate y hasta juguetitos |

Testa momificada en una vitrina |

"Tratamos a los cadáveres con respeto, porque son nuestros
profesores", razonan los responsables del centro |

Sistema nervioso diseccionado |

El museo tiene indudable carácter docente |

Una bandeja a los pies recoge
el líquido que va rezumando la
momia de See Uey, célebre
secuestrador y asesino de
niños de la década de 1950, y
atracción principal del recorrido.
Fue capturado en su propia casa
por el padre de una víctima y un
policía, mientras devoraba los
órganos del menor |

De cerca, pueden apreciarse en el cráneo
de See Uey
diversas incisiones practicadas por los estudiosos
tras la ejecución, en busca de posibles anomalías
cerebrales que justificaran su anormal personalidad |

La exhibición aborda cumplidamente las
desviaciones
criminales de la conducta. Tablón con las fotografías
de las numerosas víctimas de un asesino en serie |

Las salas abren sus puertas al público
de lunes a viernes, de 9 a 3 horas P.M. |

Malformación congénita |

Hermanos en la placenta |

Devastador efecto de la explosión de
una granada |

Evidencias de un ataque homicida
perpetrado con un juguete sexual
como arma punzante |

Tatuajes preservados y expuestos por su interés |

Aquí se han desarrollado experimentos
de gran utilidad para la
resolución de casos de homicidio. Como disparar a cráneos
desde diferentes ángulos para constatar la forma en que las
balas rebotan dentro de una cabeza humana |

Esqueletos de diferentes edades |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |