| TARDE DE SAFARI |
Durante los
años setenta gozaron de gran popularidad en Europa los parques
con fauna en estado de semilibertad, por donde los visitantes transitaban
a bordo de sus automóviles en burdo remedo de lo que sería
un auténtico safari africano. Pese a las rigurosas prohibiciones
y advertencias, no faltaban quienes bajaban las ventanillas y, peor
aún, abandonaban la seguridad del habitáculo para aproximarse
a conseguir una toma lo más realista posible de los peligrosos
animales.
Con su tomavistas, antiguo precursor de la actual cámara doméstica
de video, uno de los visitantes filmó el triste final de un
turista francés en el área de los leones. La resonancia
del suceso en la época fue enorme, y la película del
ataque hasta conoció su exhibición pública en
los cines como parte integrante de un largometraje que aglutinaba
diversos documentales de temática dura. |

Cámara en ristre, el turista francés
deja el vehículo para internarse a pié mientras su mujer
intenta disuadirle y le reprende por la insensatez |

Avanza unos cuantos metros y empieza a filmar
sin percatarse de lo que tiene a sus espaldas |

Desde detrás una leona se ha aproximado
sigilosamente y le salta encima |

Caido por la primera embestida, adopta una
postura de defensa encogiéndose para protegerse |

En un valeroso intento, uno de los presentes
sale para tratar de ahuyentarla, sin conseguirlo |

El forcejeo se antoja tan desesperado como
inútil |

La sangre comienza a manar en abundancia |

Otra leona se suma al ataque. El rostro lo
expresa todo |

Entre ámbas, el resultado parece decidido |

El felino inmoviliza a la presa con el enorme
peso de
su cuerpo (las hembras tienen entre 120 y 180 kg) |

Y comienza a morderle el brazo mientros se
lo sujeta con la zarpa |

Sus hijos, aterrorizados, presencian impotentes
la dantesca escena desde el coche |

El ruido y los gritos son desgarradores |

La víctima, inerte, continúa
siendo devorada |

Y cuando el personal del parque acude, ya es
tarde |
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