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| DETENCION
CRIMINAL |
En la tarde
del 8 de marzo de 2002 las fuerzas israelíes mataron a Mahmoud
Salah, de 23 años y activista de las Brigadas de los Mártires
de Al-Aqsa, en la barriada de Beit Hanina, al este de Jerusalen. Mas
de diez testigos presenciales (muchos de los cuales optaron por permanecer
en el anonimato por miedo a represalias) declararon a France Presse
que se trató de un asesinato
a sangre fría, cuando el detenido
permanecía inmovilizado en el suelo sin oponer resistencia
alguna y tras haber despejado la calle de curiosos, en su mayoría
jóvenes y niños que jugaban.
Un vecino captó estas imágenes con una cámara
desde su domicilio, en una 4ª planta, y las facilitó a
dicha agencia de noticias para su publicación.
Tres días después del suceso, el Departamento de Prensa
de la policía israelí emitió
un escueto comunicado; en éste se alegaba que el detenido portaba
una bomba adherida a su estómago
y realizaba desesperados intentos para presionar el detonador, golpeando
el pecho contra el suelo, mientras se procedía a su desactivación.
Por lo que precisaron dispararle para preservar la vida de los agentes.
En las fotografías no se aprecia artefacto explosivo alguno. |

Una patrulla israelí detiene a dos jóvenes
palestinos |

Les reducen en el suelo |

Mientras mantienen a Mahmoud Salah postrado
obligan al amigo que le acompañaba a incorporarse |

Y le evacuan antes de la llegada de unidades
especiales avisadas |

La policía despeja mediante disparos
al aire a las numerosas personas que se encontraban en la calle
en esos momentos |

Mientras está encañonado, expertos en explosivos proceden
a quitarle la ropa y cortarla
minuciosamente con un cuchillo especial |

Tras media hora en esa posición, esposado
y semidesnudo, le disparan en la cabeza a una
distancia de entre 40 y 60 cm |

Unos 40 minutos después traen un robot
que examina
los restos para, según fuentes árabes, simular la existencia
de una bomba ante la opinión pública |
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