Desde
que, por el lejano 1952, el mundo se conmocionó al publicarse
en prensa la noticia sobre la primera operación de cambio
de sexo en la persona de George Jorgensen, un ex soldado estadounidense
que regresaba de Suiza como Christine, muchas personas han seguido
idéntico camino. La técnica se ha perfeccionado y
las notables mejoras han reducido el peligro inherente a esta clase
de drástica intervención. Un riesgo que se ha cobrado
muchas vidas en toda su historia. Desde las no tan remotas cirugías
mediante transplante de una porción desecada del propio intestino
-que mas de una muerte ocasionaron en la misma mesa del quirófano-,
la Ciencia ofrece hoy resultados más naturales con mayores
probabilidades de supervivencia.
No obstante, la transformación médica completa (que
incluye un largo proceso previo de hormonación) sigue siendo
elevadamente costosa y queda solamente al alcance de un escaso número
de aspirantes. |