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| VARIACION
OPTICA |
Entre la
incomodidad de las gafas con su pesada montura y el elevado coste
de la cirugía ocular que resta dioptrías definitivamente
a cualquier miope o hipermétrope convencido de lanzarse al
quirófano, existe una alternativa liberadora intermedia: las
lentes integradas. Es el primer paso hacia el cyborg de los cómics,
ese mítico hombre que aglutina en su organismo piezas y artilugios
metálicos como propios. Carne y máquina fundidos en
una sola entidad con facultades ampliadas más allá de
las que la Naturaleza otorgó al resto de los mortales.
Este muchacho ha bebido de las fuentes del piercing
para idear su invento revolucionario, la esencia de un nuevo concepto
en corrección óptica. Sus lentes ni se caen, ni se descolocan.
Ni tienen tampoco patilla alguna que se vaya clavando inmisericordemente
en la oreja, con rutinaria persistencia. Una barrita clavada bajo
la piel del puente de la nariz, en cuyos extremos se atornillan luego
unos cristales graduados. Simple, confortable e inamovible. |

El conjunto óptico antes de su colocación
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Como cualquier otro piercing, la barrita se
inserta de
lado a lado bajo la piel del puente de la nariz |

En sus extremos quedan dos soportes metálicos
con
un agujero roscado cada uno |

A dichas plaquitas se atornillan luegon los
cristales
graduados |

El recurso hace innecesarias montura y varillas,
solamente se auxilia de dos discretos
pies para
reposar el peso de las lentes sobre la nariz
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Y además del resultado estético
que se puede
apreciar en la imagen del mozalbete, no se cae
ni se clavan como los anteojos tradicionales |
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