El 14
de septiembre de 2000, fue rescatado un tanque abandonado en el
fondo de un lago cercano a la localidad de Johvi, en Estonia. Se
trataba de de un modelo soviético T34/76A que llevaba descansando
en el fondo 56 años, una máquina de 27 toneladas capaz
de alcanzar en su día velocidades de 53 km/h.
Entre febrero y septiembre de 1944, en plena II Guerra Mundial,
se desarrollaron en los alrrededores muy duras batallas dentro de
un área de unos 50 kilómetros. Más de 100.000
soldados murieron y 300.000 cayeron heridos. En el verano de ese
año el ejército alemán capturó el tanque
a los rusos y lo incorporaron a sus divisiones acorazadas (razón
por la cual tiene pintados emblemas de ese bando).
El 19 de septiembre de 1944 las tropas nazis organizaron la retirada
a lo largo del frente de Narva. Se cree que fue entonces cuando
lanzaron el tanque al lago con el fin de inutilizarlo y que no cayese
en manos del enemigo.
Fue por aquel entonces cuando un muchacho residente en la zona que
paseaba por los alrrededores, descubrió las huellas de un
tanque que dirigían directamente hacia el lago Kurtna Matasjarv.
Durante dos meses observó cómo emergían burbujas
a la superficie, lo que le hizo sospechar la existencia de un vehículo
armado en el fondo. Hace unos años, se lo comunicó
al director del club local de Historia de la Guerra "Otsing",
Igor Shedunov. Se realizaron entonces inmersiones y efectivamente,
a una profundidad de 7 metros, descubrieron el tanque sepultado
por una capa de 3 metros de lodo.
Entusiasmados, los miembros del club decidieron recuperarlo mediante
el alquiler de una excavadora.
La difícil operación comenzó a las 9 de la
mañana y se prolongó hasta las 3 de la tarde entre
graves dificultades. El enorme peso del carro de combate, junto
con la inclinación del terreno, provocó varias averías
y la necesidad de desplegar mucha potencia de arrastre por parte
del bulldozer de 68 toneladas, propenso a resbalar por la pendiente
de la colina.
Cuando el tanque alcanzó fue finalmente recuperado y alcanzó
la superficie, se comprobó que había sido capturado
por el ejército alemán en la batalla de Sinimaed (Colinas
Azules) unas seis semanas antes de su hundimiento y abandono. Se
encontraba en relativo buen estado de conservación y tenía
a bordo 116 proyectiles.
El objetivo ahora consistía en restaurarlo y exhibirlo en
el Museo de la Guerra del pueblo de Gorodenko como interesante caso
de carro que combatió en ambos bandos, el soviético
y el alemán. |